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domingo, 1 de febrero de 2026

La chica zurda (The Left-Handed Girl / 左撇子女孩) - Shih-Ching Tsou - Taipéi bajo el sol: La dignidad de las manos zurdas


La chica zurda, elegida por Taiwán para representar al país en los Oscar, llega a nuestras salas casi de puntillas, como si su historia no fuera precisamente la que más necesitamos ver ahora mismo. Rodada con iPhone en los mercados nocturnos de Taipéi, la película de Shih-Ching Tsou nos saca del cómodo exotismo turístico para colocarnos al lado de mujeres que luchan por sobrevivir en un sistema que las prefiere invisibles.

A veces, el cine nos da un bofetón de realidad justo cuando pensábamos que solo íbamos a disfrutar de un “privilegio”: el de ver cine asiático en una pantalla grande en Madrid. Es tan poco frecuente encontrar estas joyas en la cartelera que, cuando aparecen, hay que celebrarlas. 

Entrar en la sala para ver La chica zurda (The Left-Handed Girl, 2026), ha sido mucho más que un ejercicio de cinefilia. Para quienes hemos recorrido Asia y nos hemos perdido en sus mercados nocturnos, la película de Shih-Ching Tsou cambia la mirada. Donde antes veíamos, como turistas, el bullicio pintoresco de los puestos de fideos, ahora percibimos la precariedad de unas manos que no descansan.

Desde los primeros acordes —que evocan la delicadeza melódica de Joe Hisaishi en El verano de Kikujiro—, la cinta te envuelve en una luz deliciosa. Pero que el sol de Taipéi no nos engañe: lo que estamos viendo es una lucha feroz por la supervivencia de mujeres que sufren dificultades precisamente por el hecho de serlo.

El reparto: veracidad en cada gesto

Y aquí entra en juego un reparto que transmite esa veracidad con una naturalidad sobrecogedora. Nina Ye, como la pequeña I-Jing (la zurda del título), es una revelación absoluta: con solo seis años y ya veterana de anuncios publicitarios taiwaneses, observa el mundo con una curiosidad infantil que pasa del asombro al miedo sin un solo gesto forzado. Su forma de internalizar el tabú de la “mano del diablo” —robando, jugando, escondiéndose— es tan auténtica que te parte el alma.

Janel Tsai (Shu-Fen, la madre) y Shih-Yuan Ma (I-Ann, la hija mayor rebelde) completan un trío femenino intergeneracional impecable: Tsai carga con el peso silencioso del sacrificio maternal, mientras Ma destila rabia contenida en su trabajo como “betel nut beauty” y sus secretos familiares. Tres actrices con una química que hace creíble cada pelea, cada abrazo, cada silencio compartido. Tsou las dirige con maestría, dejando que sus cuerpos y miradas cuenten lo que las palabras callan.

Hay momentos que cortan la respiración. Me quedé sin aliento con la escena en la que una mujer propone a otra quedarse con su hijo si resulta ser varón, solo para poder repartir una herencia. Es increíble y aterrador a la vez. En ese instante se percibe lo profundo que sigue siendo el patriarcado, incluso en entornos donde la modernidad parece haberlo desplazado. Tsou no juzga, simplemente muestra. Te obliga a pensar no solo en el lugar de la mujer en Asia, sino también en nuestras propias contradicciones.

La propia Tsou ha contado que la película nace de un recuerdo de infancia: su abuelo la regañaba por usar la mano izquierda, todavía vista como una mano “equivocada” o incluso “del diablo” en algunos contextos. A partir de ahí, convierte esa diferencia mínima —ser zurda— en una metáfora de todas las vidas que el sistema prefiere enderezar a la fuerza.

La dirección de Shih-Ching Tsou es magistral 

No hay planos vacíos, no hay diálogos innecesarios. Cada encuadre está cargado porque ella sabe que la cámara debe ser testigo, no intrusa. Tsou filma como quien escucha una confesión: en silencio, sin interrumpir, dejando que el peso de lo no dicho caiga sobre el espectador 

No necesita grandes discursos para narrar el dolor. (SPOILER) La escena del aborto de la joven —sola, enferma, en un baño mugriento— resume la dureza de la película y su grandeza formal: sin artificio, sin sentimentalismo, solo la verdad de una mujer que resiste. Es el tipo de cine que te obliga a dejar de ser turista de la vida ajena para mirar de frente la vulnerabilidad.

La decisión de rodar íntegramente con iPhones no es un simple truco moderno: permite camuflarse en un mercado real, casi de incógnito, conservando los ritmos, los ruidos y los gestos de ese ecosistema sin invadirlo con un equipo de rodaje pesado. Esa ligereza técnica se traduce en una puesta en escena pegada a los cuerpos, a las manos que cuentan billetes, fríen, lavan, sirven, y que rara vez aparecen en el centro del encuadre en el cine comercial.

Cuando las luces se encienden, lo que queda no es lástima, sino respeto. Ver a estas mujeres resistir en un sistema diseñado para ignorarlas remueve algo muy profundo. Salgo del cine con la sensación de que, si pudiera, me quedaría allí mismo para ayudarles a servir un bol de fideos. La chica zurda es una película necesaria porque nos baja del pedestal y nos enfrenta a la realidad con una ternura austera, sin paternalismo. Es una joya que recuerda que nuestra lucha por la igualdad no ha terminado.

Ficha técnica

  • Título: La chica zurda (The Left-Handed Girl / 左撇子女孩)

  • Directora: Shih-Ching Tsou

  • Guion: Shih-Ching Tsou y Sean Baker

  • Reparto: Nina Ye (I-Jing), Liao Yi-Ching (Shu-Fen), Janel Tsai (Shu-Fen, la madre)

  • País: Taiwán / EE.UU.

  • Fotografía: Rodada íntegramente con iPhone en los mercados nocturnos de Taipéi.

(Dato adicional: Tsou, nacida en Taipéi y formada en Nueva York, fue codirectora junto a Sean Baker de Take Out (2004), una mirada dura y humanista sobre los inmigrantes chinos en EE.UU. La chica zurda mantiene ese mismo pulso realista y silenciosamente político, pero con una voz plenamente propia.)   



 


Shih-Ching Tsou


viernes, 23 de enero de 2026

"Hamnet", de Chloé Zhao: El día que encontré a Agnes en Stratford


Ya tenemos en la cartelera española Hamnet, una obra que llega precedida por el éxito de la novela homónima de Maggie O'Farrell. La película está dirigida por la oscarizada Chloé Zhao, quien vuelve a demostrar su sensibilidad para retratar la conexión entre el ser humano y los paisajes naturales, un sello que ya estaba presente en títulos como The Rider o Nomadland. En el reparto, contamos con una interpretación magistral de Jessie Buckley, que da vida a una Agnes hipnótica y atrayente, y Paul Mescal, quien encarna a un William Shakespeare mucho más humano y vulnerable de lo que solemos imaginar.

Esta película no es solo un drama histórico; es una inmersión en la vida de una mujer que la historia oficial a menudo dejó en la sombra, la esposa del genio convertida aquí en centro emocional y espiritual del relato. Chloé Zhao convierte Hamnet en un diálogo íntimo entre la naturaleza y el duelo: filma la pérdida como un proceso orgánico, donde el viento, la luz y la tierra parecen acompañar cada gesto de Agnes. Verla me transportó de inmediato a mi viaje del verano pasado a Gran Bretaña, cuando llegué a Stratford-upon-Avon buscando la huella del gran autor y, sin saberlo, me acercaba también al territorio silencioso de Agnes.

Un encuentro inesperado en la Iglesia de la Santísima Trinidad

Mi visita a la iglesia donde se encuentra la tumba del Bardo estuvo marcada por un momento muy curioso. Al entrar, me recibió un señor amable, cargado de cuadernos, que tras saludarme me hizo una pregunta que me dejó descolocada: “¿Viene usted a cantar?”.

En ese momento, sentí esa punzada de vergüenza de quien se sabe intrusa; él estaba allí por fe, y yo, como turista, buscaba la tumba de Shakespeare. Tras explicarle mi propósito, él mismo me indicó dónde descansaban William y su mujer, Agnes (Anne), aunque tuve que esperar un par de horas a que terminara el acto religioso para poder entrar a la zona de las lápidas.

La fuerza de Agnes frente al dolor

Aquella espera frente a las losas de piedra ha cobrado un sentido profundo ahora, tras ver la obra de Zhao. Agnes es el corazón de la historia: una mujer conectada con la tierra y las plantas, que debe enfrentar la violencia machista de una sociedad que la mira con sospecha por su independencia y su intuición casi chamánica. Mientras William escribe para la eternidad, ella cuida el presente; Zhao invierte el mito y convierte a la esposa del genio en un alma creadora a su modo, capaz de sanar, leer los signos del mundo y sostener el peso del duelo.

Uno de los momentos más impactantes es el tratamiento de la peste y de la muerte del hijo, esa herida que la novela y la película colocan en el centro del vínculo entre Agnes y William. La tensión cuando la enfermedad acecha está rodada con una delicadeza casi terrorífica: no necesita grandes efectos; le basta con el sonido de un insecto o el silencio denso en una habitación para transmitir el miedo de una madre que sabe que algo invisible ha entrado en su hogar. Ver Hamnet hoy es asistir a la reescritura de una genealogía femenina: Zhao y Buckley rescatan la voz silenciada de Agnes y la convierten en símbolo de resistencia ante una estructura patriarcal que la reduce a nota al pie en la biografía de su marido.

El descanso final: ¿realidad o leyenda?

Cuando finalmente accedí a la zona de las lápidas, mis ojos buscaron al genio, pero hoy, tras conocer a la Agnes de la ficción, es a ella a quien busco en mis recuerdos.

A la izquierda, la tumba de Anne (Agnes); a la derecha, la de William: al verlas allí, no imaginaba el peso de la historia que ella cargaba sobre sus hombros, ni que siglos después su figura sería reinterpretada en clave de amor, pérdida y creación artística.


Finalmente, comparto este vídeo de la capilla en la Holy Trinity Church. Aunque siempre existe ese halo de misterio sobre si las losas custodian realmente sus restos —especialmente por la ausencia de nombres grabados en las piedras originales—, estar allí permite conectar con esa parte física de la historia que la película ha rescatado con tanta belleza.


Fijaos en la luz de las vidrieras bañando el espacio; es un rincón que sigue custodiando la memoria de una mujer inolvidable, y después de ver Hamnet ya no se trata solo de visitar la tumba de Shakespeare, sino de reconocer la presencia silenciosa de Agnes junto a él.

Más allá de la emoción: la mirada crítica

Hamnet no solo emociona: muestra el talento de Chloé Zhao para convertir el dolor en algo que se siente en la piel, como la luz que entra por las vidrieras de la Holy Trinity. Es más directa que la novela —menos saltos en el tiempo, menos sombras en la relación de pareja—, pero así el duelo de Agnes llega más claro, sostenido por la naturaleza y por miradas que dicen todo. Buckley la hace inolvidable, una fuerza de la tierra; Mescal, un Shakespeare humano, no un monumento. Es una historia de mujer que reescribe el mito, recordándonos que amar y cuidar es arte para sobrevivir a lo peor.










Chloé Zhao

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Sirat. Trance en el desierto - Oliver Laxe






Tengo este blog, Bara y el cine de los viernes, un poco en pausa. Quizás porque los viernes de cine sagrado han mutado en noches de sofá y plataformas. Es el signo de los tiempos: Sirat, la gran apuesta de nuestro cine, se me escapó en las salas y he acabado viéndola en Movistar Plus+ este septiembre.

Es candidata por España a los premios Oscar. Entre otros premios, Sirat ha sido galardonada con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025 y nominada a los Globos de Oro. 

La película tiene fuerza, tiene atmósfera y te mancha de polvo del desierto. Pero verla en casa, con esa distancia crítica que da el sofá de casa, hace que sus defectos se vean con lupa. 

Como nos tiene acostumbrados Oliver Laxe con el reparto, recurre al casting de calle (street-casting). Quienes integran la rave no son actores profesionales. Se nota, y mucho. Por un lado, funciona: no están caracterizados, son así, no hay disfraz. Pero por otro, esa falta de oficio se hace evidente y a veces lastra el ritmo. 

Y luego está Sergi López, que interpreta a Luís, un padre buscando a su hija por las raves de Marruecos, acompañado por su hijo Esteban. Es un titán, pero aquí he tenido problemas con él. Por momentos lo sentía perdido, no sé si por culpa de un guion que lo deja a la deriva o porque él mismo no acababa de encontrar el tono. Además, hay escenas donde la vocalización falla; cuesta entenderle, y eso te saca de la inmersión. 

Pero lo que más frustración me genera es cómo la película gestiona sus impactos. A lo largo del metraje recibimos tres golpes secos, tres momentos duros. Sin entrar en spoilers, diré que en uno de ellos —quizás el más decisivo— sentí que todo pasaba demasiado rápido. Me faltó poso, me faltó trabajo con Sergi López en ese instante. Ese dolor necesitaba tiempo, necesitaba respirar, pero la película corre, como si tuviera prisa por volver al trance de la música. 

Aun así, con sus actores sin filtro y sus prisas emocionales, Sirat es una experiencia que merece la pena. Ojalá Hollywood se fije en su valentía y perdone sus tropiezos, porque esa autenticidad es su mayor valor.

Reparto


Sergi López (Luis) 
Bruno Núñez (Esteban) 
Richard Bellamy ('Bigui') 
Stefania Gadda (Stef) 
Joshua Liam Henderson (Josh) 
Tonin Janvier (Tonin) 
Jade Oukid (Jade) 
Ahmed Abbou (Pastor bereber)







                                                                                         Óliver Laxe

viernes, 6 de septiembre de 2019

Érase una vez en... Hollywood - Once Upon a Time in... Hollywood - Quentin Tarantino

       
¿Qué tiene Quentin Tarantino que somos legión en seguirle?, yo misma contesto, es un genio y sabe mucho de cine y como llevarlo a la pantalla.

En esta película hace un auténtico homenaje al cine, con su comedida traca final, lo cual no quiere decir que no sea espectacular.

No es una obra maestra, pero es muy buena y divertida, además, tenemos un plantel de actores de lujo que se prestan a cuanto ha discurrido Tarantino.

Leonardo Dicaprio interpreta a un actor, Rick Dalton, con una carrera cinematográfica que va en picado, y en paralelo, una actriz, Sharon Tate, interpretada por Margot Robbie, que está empezando en el cine, son buenísimas las escenas de ella cuando entra en el cine como espectadora para ver su película y como disfruta de la respuesta de los espectadores.

Y dónde está Brad Pitt, pues está presente en casi toda la película, es un especialista de cine, el doble de Rick Dalton y su amigo, chófer y una especie de MacGyver cuando tiene alguna avería en casa.

Son demasiadas las referencias que tiene la película, creo que cada personaje y cada situación que refleja en la película tuvo una justificación real en su momento. Tenéis que tener en cuenta que es el Hollywood de Tarantino, lo que él vivió y sintió.

Con todos los planos vas a disfrutar, no te levantes en los títulos de crédito. La parte técnica es impecable. La banda sonora muy buena, en el tráiler cantan Los Bravos, además tiene otras referencias a España que ya descubriréis.

Reparto:

Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Damian Lewis, Luke Perry, Lorenza Izzo, Michael Madsen, Zoe Bell, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Madisen Beaty, Sydney Sweeney, Costa Ronin, Julia Butters




Quentin Tarantino

sábado, 6 de abril de 2019

dolor y gloria - Pedro Almodóvar

Cada vez dedico menos tiempo a los blogs, pero no quiero dejar de tener en Bara y el cine de los viernes la última película de, momento, mi director favorito.

La vi el día del estreno y como siempre, disfruté de principio a fin. Tiene unas imágenes poderosas y con una historia contada como solo Almodóvar sabe contarla.

Antonio Banderas está guapo, esto quiero destacarlo porque este señor ya tiene sus años, pero realmente está muy guapo, no sé si es así, el maquillaje o la luz, porque en la publicidad de El Corte Inglés no sale tan guapo, en fín. En cuanto a su interpretación, me gustó, pero parece que le falta un punto, no sé como decirlo, ¿Almodóvar no fue muy insistente y le dejó a él? Porque las mejores interpretaciones del malagueño están en las películas del manchego, éste le exprimía, en Hollywood se hizo simplemente una estrella.

Penélope Cruz, un poco menos lucida, será porque hacía de mamá, es una especie de Sofía Loren en sus tiempos mozos, pero a la española, con esos remangos de Jamón, jamón de Bigas Luna, pero con unos cuantos años más, me preguntaba cuando estaba viéndola, si rodó con prisa.

Sin extenderme más, pero quiero destacar el papelón de Asier Etxendía, magnífico, en estos momentos le nomino al Goya como mejor actor secundario, qué narices, se lo concedo, ya está, Asier pásate por la gala a recogerlo. También destacar el papel de Raúl Arévalo, me producía mucha ternura ese papá, tan orgulloso con su cueva.

Destacar, también, la fotografía, la música, así como, el resto de reparto, magnífico. Gracias a esta película conocemos un poco más a Pedro Almodóvar.

Reparto: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Nora Navas, Penélope Cruz, Julieta Serrano, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo
Pedro Almodóvar


domingo, 18 de febrero de 2018

La forma del agua - The Shape of Water - Guillermo del Toro

Guillermo del Toro lo ha hecho de nuevo. Ama el cine y lo sabe transmitir. La forma del agua (The shape of water), es fantasía donde te sumerges sin problema y todo te lo crees.

Sus personajes son cercanos que te atrapan, desde la protagonista, Sally Hawkins, una muda no muy agraciada que te enamora (te daría el Oscar a mejor actriz); sus dos grandes amigos, Richard Jenkins (su personaje es genial) y Octavia Spencer (los dos nominados a mejor actor y actriz de reparto); así como el malo de la pelícua, Michael Shannon (gran olvidado en el reparto de las nominaciones a los Oscar) y el que después es bueno, Michael Stuhlbarg.

Ni que decir que el "monstruo", Doug Jones, te enamora desde el principio y te lo crees todo. Las escenas de los dos, monstruo y muda, son absolutamente arrebatadoras. Métete en la película desde que apaguen las luces de la sala y disfrutarás.

Ojalá que la película de Guillermo del Toro se lleve todas las estatuillas del Oscar por las que está nominada, fotografía, banda sonora, vestuario..., porque es casi perfecta.

Tres anuncios en las afueras - Three Billboards Outside Ebbing, Missouri - Martin McDonagh

Se desarrolla en una América de paletos, donde aparece Peter Dinklage (mi amado Tyrion Lannister) que le pone morritos a la mamá coraje, Frances McDormand, pero, ésta, como buena paleta americana, pues, ¿yo con un enano?.

Frances McDormand está estupenda, como siempre. La película tiene todos los ingredientes para arrastrarte al cine, llena de clichés que, evidentemente, no te ofrece nada nuevo, lo que te cuenta lo has visto ya cien mil veces. Da igual las nominaciones que tenga ni los Oscar que se lleve, mucha publicidad para tan poca cosa, la nominación al Oscar a mejor guión original da risa.